jueves, 10 de marzo de 2011

Solidaridad y Confianza ausentes en el gremio periodístico

(Texto publicado en el Blog Anticensura de ARTICLE 19 Oficina para México y Centro América en el Universal  el 10 de marzo 2011 http://blogs.eluniversal.com.mx/weblogs_detalle13473.html )



Desde hace más de 4 años desarrollamos junto con Cencos la metodología para el registro y documentación de agresiones a periodistas que tiene como base los derechos humanos y las violaciones a la libertad de expresión. Hemos podido escuchar testimonios de víctimas, colegas y sus familiares a lo largo y ancho del país. No es menor que desde 2007 hayamos contado 30 asesinatos de periodistas que podamos relacionar con su trabajo periodístico y 717 personas agredidas.

Durante el mismo periodo de tiempo hemos escuchado las voces de organizaciones tanto nacionales como internacionales de periodistas y de derechos humanos y hasta nosotros preguntándonos ¿Por qué las y los periodistas no se unen? ¿Qué pasa con la solidaridad gremial? ¿Qué tiene que pasar para que reaccionen y se organicen?

Para nadie es ya algo nuevo que el contexto de violencia que vivimos cada vez es más tangible y que esto sin duda ha afectado al ejercicio periodístico. En algunas regiones del país se convive con la violencia desde hace ya muchos años, pero para otras zonas del país esto es un hecho sin precedentes que toma por sorpresa y desprevenidos sin saber cómo reaccionar. La lentitud de las empresas informativas y de los periodistas para adoptar una política de prevención contra ataques y de protección es abrumadora (véase Medios de comunicación y su papel en la protección del ejercicio periodístico. Informe entre la Violencia y la Indiferencia 2009).

Ante este panorama desolador hay indicios de que las cosas pueden cambiar. Desde el año pasado se han hecho cada vez más visibles los grupos de periodistas que se organizan sobrepasando los intereses personales y la competencia informativa y comercial de las empresas periodísticas. Estos ejercicios de “dialogar entre periodistas” para buscar fortalecer su seguridad se han convertido en acciones indispensables para seguir cumpliendo su labor social que es la de informar a la ciudadanía.

El 2010 fue un año que nos dejó un inédito acto cuando los periodistas alzaron la voz en un movimiento que surgió en Twitter #losqueremosvivos y se materializó en varias marchas alrededor del país. A ese hecho sin precedentes deberían seguir acciones cada vez más fuerte que eleven el costo político de todas las autoridades, en los diferentes niveles de gobierno, que a lo largo de los años han mostrado una ineficacia, negligencia y aquiescencia que ha fortalecido la impunidad en los casos de periodistas asesinados. La violencia golpeó a Morelos recientemente y que como comentan periodistas de la entidad la violencia se agravó a finales de diciembre de 2009. Esto después de que la Secretaria de Marina implementara un operativo en el que durante el enfrentamiento murió Arturo Beltrán Leyva.

Ante este contexto un grupo de periodistas de Morelos decidieron formar La Red Mexicana de Reporteros. El interés traslapado de todos sus miembros los ha llevado a buscar la forma de capacitarse, informarse y defenderse ante las amenazas y agresiones que han sufrido. Es gracias a su organización y trabajo que han denunciado agresiones como las de Rolando Marbán Marbán y las recientes de en contra de Oswald Alonso Navarro y Marco Antonio Vallejo . Gracias a su pronta reacción y coordinación recibieron apoyo y solidaridad de varias organizaciones civiles tanto para hacer su denuncia pública como para hacer presión para que el Estado mexicano respondiera y brindara algunas medidas de protección. Su compromiso y organización es algo de lo que se puede aprender mucho.

La solidaridad y confianza es un elemento esencial si queremos revertir la violencia contra la prensa y cuidar el derecho a la información de la sociedad nacional. Aquí aplica el viejo adagio que dice “divide y vencerás” a nadie más beneficia que la información no fluya que aquellas personas con intereses de mantener a la sociedad desinformada, a los periodistas desorganizados y callados. Comenzamos a ver cada vez más esfuerzos de periodistas por organizarse y protegerse, lo que nos queda a las organizaciones de derechos humanos y de periodistas es seguir apoyando a los ya existentes y alentar a que sigan sus pasos.


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